PATRIMONIO ARTÍSTICO DEL CESEDEN
La actual sede del CESEDEN, antigua Escuela Superior del Ejército, es un edificio singular tanto por su arquitectura como por su historia. Situado en el paseo de la Castellana de Madrid junto al ensanche formado por la plaza de San Juan de la Cruz y frente a la colina dominada por la actual Escuela de Ingenieros Industrlales y el Museo de Ciencias Naturales, configuran con este edificio, el recuerdo de lo que hace un siglo fueron los Altos del Hipódromo. Su arquitectura contrasta con la que actualmente domina en la zona, producto de la evolución de los estilos, el paso del tiempo y la prosperidad económica.
El edificio es un extraordinario ejemplo de eclecticismo. En él destacan los volúmenes sobre las decoraciones. Se distancia del estilo neomudéjar aproximándose al racionalismo que comenzaba a florecer en Madrid en la época de su edificación, de la mano de algunos arquitectos, entre los que mereció un lugar preferente don Ricardo Velásquez Bosco, autor del edificio.
Fachada del CESEDEN
ir arriba
Fruto de las corrientes artísticas de su época (es el momento de los neo, neogótico, neorrománico, neomudéjar...) Velázquez Bosco asimiló este estilo neobarroco, exuberante y ecléctico, que se prolongó después en el llamado estilo Beaux Arts, creado por los arquitectos franceses del Segundo Imperio y que se extendió asimismo por toda Europa hasta crear un auténtico estilo internacional.
La historia de su construcción resulta además curiosa y singular, cruzándose en su edificación varios hechos que le confieren un singular atractivo y justifican en buena parte el resultado final que hoy podemos contemplar. Fue necesario que la Institución Libre de Enseñanza, que en el año 1880 había decidido construir un edificio de nueva planta en el que poder desarrollar sus actividades docentes, no pudiera llevarlo a efecto por dificultades económicas y que el Estado adquiriese estos terrenos para la construcción de un Colegio de Sordomudos y Ciegos, que pensaba haber construido en los terrenos de la Moncloa.
Así pues el proyecto lo lleva a efecto en 1893 Velázquez Bosco, principal arquitecto del Estado en el último cuarto del siglo XIX.
Al cambiar la ubicación del edificio y situarse en los terrenos del paseo de la Castellana, uno de los paseos más importantes y concurridos de la Corte, Velázquez Bosco modifica el proyecto que había planteado anteriormente con gran sencillez y pobreza de materiales, con la intención de darle una mayor monumentalidad a la fachada. Para ello utiliza las columnas que rematan el balcón del piso principal, coronando el hueco del balcón central con un frontón. Igualmente recurre al uso del frontón en los cuerpos salientes que rematan la fachada del paseo de la Castellana.
La decoración del edificio la constituye la combinación del aparejo de ladrillo rojo prensado, con la riqueza y calidad de las molduras y cornisas realizadas en piedra blanca, lo que da un gran contraste a la fachada.
Fachada del CESEDEN
ir arriba
El conjunto del edificio está rodeado por una magnífica verja que circunda parte del solar con columnas de piedra blanca rematadas por capiteles corintios, que sujetan el enrejado de hierro y contribuyen a que el resultado sea de gran vistosidad.
Por otra parte en el entorno decimonónico de Madrid este edificio destaca, junto con el actual Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el Palacio de Cristal y el de Velázquez del Retiro, obras entre otras, del mismo arquitecto. A pesar de la uniformidad y sobriedad de sus líneas, se puede llegar a afirmar que el edificio en sí mismo es uno de los principales valores del CESEDEN.
Con posterioridad, sufrió modificaciones en su uso y, consiguientemente, en su arquitectura, que hubo de adaptarse a los cambios sucesivos, aunque ninguna de ellas transformó la esencia del edificio. Se utilizó como sede del Museo Pedagógico, del Laboratorio de Física y Química, del Servicio de Defensa contra Gases durante la contienda civil y por el Servicio de Guerra Química del cuartel general del Jefe del Estado una vez terminada la guerra para, finalmente, albergar en él desde el 26 de abril de 1944, fecha de su creación, a la Escuela Superior del Ejército, siendo en la actualidad sede del CESEDEN.
La entrada principal del edificio se abre al paseo de la Castellana mediante una escalinata que da acceso al vestíbulo principal. Este vestíbulo divide la planta baja en ala norte, que acoge el órgano de dirección del Centro y ala sur, donde se ubica la Escuela de Altos Estudios de la Defensa (EALEDE).
En el centro del vestíbulo se puede apreciar una preciosa escultura ecuestre en bronce fundido, que representa dos jinetes a caballo y uno a pie. Fue realizada por Echauz, y constituyó un presente del Regimiento Calatrava a la antigua Escuela Superior del Ejército.
Escultura ecuestre en bronce fundido
ir arriba
En el ala norte, junto al vestíbulo, se encuentra una pintura al óleo que representa la Batalla de Lepanto y es copia de la que está en el Palacio del Senado. Esto obra recrea un momento de la batalla naval de Lepanto de gran significación en la historia de España y en particular del reinado de Felipe II, por cuanto esto supuso la rendición del poder otomano en el Mediterráneo y el definitivo freno a su avance por Europa.
Representa, exactamente, el momento en que la galera real y cabeza de la escuadra cristiana, embiste con su proa a un galeón turco haciendo naufragar a sus ocupantes; al frente de la galera está con un yelmo emplumado, don Juan de Austria, representante del rey y general en jefe de la Santa Liga, delante de los generales de Roma y Venecia, Colonia y Veniero. En primer término, entre el fuerte oleaje aparece un pequeño bote en el que, entre los combatientes cristianos, se reconoce la figura de Miguel de Cervantes, el más famoso soldado de aquella contienda.
La Batalla de Lepanto
ir arriba
Esta pintura fue encargada al pintor hispano filipino Juan Luna y Novicio (1857-1900) para decorar el Salón de Conferencias del Palacio del Senado. Es una obra de una singularidad extraordinaria dentro del género histórico, ya que escapa por completo a los convencionalismos propios de la época y de ese tipo de pintura. Luna y Novicio deja de lado la descripción naturalista de los detalles y de los personajes (aunque se reconozca a don Juan de Austria y a Cervantes) para destacar el desconcierto producido por la batalla. Para ello aplica una composición turbulenta y confusa, dando la sensación de que todo continúa más allá de los límites del lienzo.
La crítica contemporánea censuró el color "agrio y chillón", y es que, en efecto, Luna y Novicio tiende en este cuadro a despreciar la gradación tonal y el claroscuro que constituían entonces el principio de la representación académica.
A continuación se encuentra el despacho del director del CESEDEN. En él se puede apreciar el cuadro al óleo obra de Jesús Pérez Santamaría, antiguo profesor del Centro, que reproduce la Defensa de Cádiz contra los ingleses realizado por Zurbarán (Cádiz, 1625). Mandaba en esta ocasión la plaza don Femando Girón que impedido como estaba, se hizo llevar en una silla de mano a los lugares en que había de estar presente para observar por sí mismo y para dar las órdenes correspondientes. Así lo representa Zurbarán en el famoso cuadro.
Se contempla en éste, el desembarco y asalto de la gran torre existente entonces en Puntales. La torre fue defendida bravamente hasta que el cañoneo del enemigo la arruinó por completo. Los ingleses se extendieron hasta la isla de León (el actual San Fernando), allí se sublevaron contra sus jefes, ocasión que aprovecharon las fuerzas españolas para atacar la retaguardia.
Reprodución de La defensa de Cádiz contra los ingleses
ir arriba
Como tampoco pudieron forzar la entrada al Puerto de Santa María, el vizconde de Wimbledon, comandante en jefe de la expedición, ordenó la retirada de la bahía de Cádiz y el retomo a Inglaterra.
En el mismo despacho se encuentra un estupendo retrato al óleo del general Varela realizado por Fernando Álvarez de Sotomayor y Zaragoza, prestigioso pintor español, premiado reiteradamente tanto en certámenes españoles como extranjeros que fue el retratista de moda de la Familia Real y de la alta sociedad madrileña. Entre otros cargos desempeñó el de catedrático de dibujo en la Escuela de Bellas Artes de Chile, director de la Real Academia de Bellas Artes de San Femando en la que ingresa en 1922, y director del Museo del Prado desde 1922 hasta su muerte en 1960 (exceptuando el periodo de la guerra civil).
Retrato al óleo del General Varela
ir arriba
Por otra parte podemos ver también un espléndido retrato realizado al óleo de medio cuerpo que representa a Hernán Cortes, de autor desconocido.
En el antedespacho del director se encuentra una reproducción del cuadro titulado Defensa del arsenal de La Carraca contra los cantorales, pintado en el año 1874 por Rafael Monleón y Torres que se exhibe en el Museo Naval de la Armada.
Defensa del arsenal de La Carraca contra los cantorales
ir arriba
Frente al despacho del Director se encuentra la sala de visitas en la que hay que destacar el tapiz "Perseo y Andrómeda". Dicho tapiz mide 232 por 200 centímetros, está fabricado en seda y lana; fue tejido entre 1721 y 1722 en la Real fábrica de tapices de Madrid, fundada por Felipe V en 1719, y su autor fue Jacobo Vandergoten el viejo. Pertenece a la serie denominada "Escenas flamencas con cenefa de flores, frutas y aves" y estuvo colgado en las estancias de las infantas en el palacio de El Pardo. Tiene cortada la cenefa inferior, por lo que carece de firma. Representa a Perseo, montado a caballo, luchando contra el monstruo marino que retiene a Andrómeda.
Perseo y Andrómeda
ir arriba
Al final del ala norte accedemos a la Biblioteca del Centro, una magnífica, señorial y elegante dependencia en la que se conservan textos relacionados con el mundo militar, la historia, la política internacional, el derecho y la defensa, adquiridos a partir del año 1965, que se incrementan prácticamente a diario. En la actualidad la Biblioteca funciona como centro de documentación, estando totalmente automatizada y, siendo posible su consulta no sólo a través de la Intranet del propio CESEDEN, sino también a través de la del Ministerio de Defensa.
Biblioteca
ir arriba
Continuando por el ala norte podemos observar una galería de retratos de antiguos directores, obra de Jesús Pérez Santamaría y Silvestre Danos.
En el ala sur figuran los retratos al óleo de anteriores directores del Centro, algunos de ellos realizados por Colmeiro, destacando los pintados por el prestigioso retratista Félix Revello de Toro.
Al final del ala sur, entre las aulas una y dos se encuentra el retrato realizado por Jesús Pérez Santamaría, del teniente general don Ángel González de Mendoza y Dorvier, fundador y primer director del CESEDEN.
Retrato del Teniente General don Ángel González de Mendoza y Dorvier
ir arriba
Subiendo por la escalera principal a la planta primera, se encuentra un busto-retrato de Su Majestad el Rey de España don Juan Carlos I, realizado en bronce fundido por Luis Sánchez en el año 1984.
Busto de Juan Carlos I
ir arriba
En la planta primera se sitúan las aulas de la Escuela Superior de las fuerzas Armadas (ESFAS), el aula magna y en su parte central la más prestigiosa estancia del Centro, el paraninfo, salón de actos de planta semicircular con dos alturas.
Paraninfo del Centro
ir arriba
El paraninfo cuenta en su decoración con una vidriera en su techo que recoge los emblemas de los Ejércitos de Tierra, Aire y de la Armada, así como un espectacular tapiz titulado Muerte de Absalón cedido en depósito por el Patrimonio Nacional mediante acta de entrega de fecha 18 de abril de 1956. El paño fue tejido en 1817 en la Real Fábrica de Tapices de Madrid, bajo la orientación de su director don Livinio Stuyck y Vandergoten, tomando como modelo el tejido en el siglo XVIII para el comedor del rey Carlos III en el Palacio Real.
Muerte de Absalón
ir arriba
El cartón, conservado en el Palacio de Aranjuez es obra del pintor de cámara Corrado Giaquinto durante su estancia en Madrid entre 1753 y 1762, que realizó su composición sobre los textos bíblicos del libro de Samuel.
En el ala sur de esta planta se encuentran unas reproducciones de cuadros pintados al óleo que corresponden a la Batalla de Treviño, realizado por Eduardo Banda en 1895; el Juramento de las Banderas realizado por Manuel Castellano, en 1878, representa el Ejército español en Dinamarca a las órdenes del marqués de la Romana jurando las banderas de la independencia española en la isla de Fionia, y la Batalla de los Castillejos, pintado por Francisco Sans y Cabot en 1866, prestigioso pintor de historia, premiado reiteradamente en distintas exposiciones tanto nacionales como extranjeras y director del Museo Nocional de Pintura y Escultura. El cuadro representa en el centro al general O'Donnell, a la derecha al general Prim y a la izquierda las tropas de Muley el Abat.
Ala sur de la segunda planta
ir arriba
Al final de esta ala se encuentran los retratos, obras realizadas por Jesús Pérez Santamaría, de los directores de la antigua Escuela Superior del Ejército, teniente general don Alfredo Kindelán Duany y del teniente general don Juan Vigón Suerodíaz, que dan nombre a las aulas de la Escuela de Estado Mayor allí ubicadas.
Ala norte de la segunda planta
ir arriba
En el ala norte de esta planta podemos ver el retrato del antiguo jefe del Estado Mayor de la Defensa, almirante Martín Granizo, realizado por Félix Revello de Toro, y el retrato del profesor del Centro, teniente coronel del Ejercito del Aire, don Juan Romero Álvarez, fallecido en atentado terrorista, ambos dan nombre a las aulas allí instaladas.
En la parte central de la planta segunda hay una galería de retratos al óleo de directores de la antigua Escuela Superior del Ejército, realizados por Jesús Pérez Santamaría, que realizó para este Centro una extensa obra pictórica, Silvestre Llanos, Javier Esperanza, destacando el realizado por el prestigioso pintor y dibujante José Segrelles Albert, que se encuentra expuesto encima de una monumental chimenea.
Enfrente de este cuatro figura un lienzo al óleo formando un tríptico que representa una escena histórica de Cristóbal Colón, El Gran Capitán y el Cardenal Cisneros, obra realizada por Rafael Pellicer.
Óleo del tríptico de Cristobal Colón, el Gran Capitán y el Cardenal Cisneros
ir arriba